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Sugirió ampliar el radio de acción del programa
Fernando Buen Abad: En 13 años, apenas hemos visto el 10% del potencial de "Aló, Presidente"
Karelly Olivares Moros
23 de mayo de 2012
Foto: Foto: Carlos Salazar
Siendo Fernando Buen Abad Domínguez, uno de los intelectuales de las teorías de la comunicación más importantes a nivel mundial, dejó de lado los tecnicismos de la jerga comunicacional, para concedernos unos minutos de entrevista y realizarnos un análisis del programa dominical “Aló, Presidente”.

Con un lenguaje sencillo y franco, propone, entre otros puntos, ampliar el radio de acción que, actualmente, tiene el programa, “para poder escuchar tal cual el mensaje del Presidente”, ya que internacionalmente, Venezuela, padece de una “presión mediática espantosa”, que tergiversa la información del primer mandatario nacional.

¿Cómo define usted el programa Aló, Presidente?

El programa “Aló, Presidente” es parte de una política de comunicación —no tengo la menor duda— que, lamentablemente, por otro lado es asimétrica, porque descansa, incluso, excesivamente en la propia figura del Presidente. Sería necesario impulsar pues, muchas más alternativas, porque bueno es cómo se va moviendo el escenario histórico, cómo se van moviendo las necesidades nuevas; es decir, se van planteando nuevos desafíos.

¿Cómo el formato del programa “Aló, Presidente” que se transmite un día domingo, y que es de larga duración, puede romper los estudios de recepción de un programa de televisión?

Pues porque las condiciones históricas determinan la lectura de todo proceso de comunicación. Yo he escrito sobre esto, y entiendo que, ninguno de los sabihondos de la comunicación, ni del planeta entero, jamás hubiera recomendado hacer un programa de televisión donde una sola persona, con una sola toma, hablara durante horas. Es que, por cierto, en la práctica nadie resiste eso en ningún país. En mi país (México), por ejemplo, es imposible que uno soporte al Presidente del país hablar durante más de 15 minutos, no lo digo porque lo odien, sino porque le cambian el canal, porque nadie está dispuesto a eso.

La experiencia del “Aló, Presidente” evidencia todo lo contrario; no se trata de que alguien haya puesto a una persona ahí, a hablar durante horas, sino de que esa misma persona es representante de esa voz que ganó ese espacio. Ésa es la gran diferencia del escenario comunicacional de Venezuela, pues el propio Presidente, lo que hace es convertirse en el fiscal de todas las necesidades políticas que circulan por el programa.

Cualquiera que haya visto, íntegramente, alguna buena serie del programa “Aló, Presidente”, se va a dar cuenta, perfectamente, de que los factores discursivos o factores comunicacionales que allí se dan, constituyen una nueva experiencia de voz, de expresión, y de incluso de cultura comunicacional, que nunca se había visto en la televisión.

Nadie se había atrevido nunca en Venezuela a decir las cosas que él ha dicho y como las ha dicho ante una pantalla; por eso, Chávez se ha convertido en el vocero de las demandas y de las urgencias sociales.

De modo que, es toda una novedad, y además se ha convertido en un acompañante obligatorio. Yo he estado viendo algunas emisiones del programa “Aló, Presidente”, incluso desde la casa de algunos amigos, que me han invitado a compartirlo en Petare o en Catia (Caracas-Venezuela). Cuando el Presidente habla, la televisión se convierte en un miembro más, y lo acompañamos con algún bocadillo, sobre la mesa, con alguna bebida, conversando todo lo que se va diciendo; es decir, es una escuela de formación política, con un grado de amenidad y con un grado de simpatía, e incluso hasta de canciones, de repertorio cultural, de chistes y de humor que constituye una fortaleza comunicacional nueva. Eso no tenía antecedentes y es inimaginable en un contexto que no sea el de una situación revolucionaria, como la de Venezuela.

Entonces, ¿quiere decir que en Venezuela se han estado rompiendo los paradigmas comunicacionales impuestos desde las escuelas occidentales?

La escuela estadounidense y la europea, se han visto rebasadas por la lógica comunicacional que va surgiendo en Venezuela. Oiga usted, mientras la lógica de los imperios es que la realidad se construye en las salas de redacción de las televisoras o medios oligarcas; ustedes, han construido un proceso de transformación en las calles, con un pueblo movilizado —por ejemplo, rescatando a su Presidente en abril (2002), ese abril histórico—, que es la gran escuela de la Revolución, en materia de comunicación.

¡Claro!, que ustedes allí tienen un gran ejemplo de cómo un montón de paradigmas se va rompiendo a partir de contestar a las necesidades específicas del proceso revolucionario, y “Aló, Presidente” es un ejemplo bandera de esto.

“Aló, Presidente” debería ser hoy, a nivel internacional, un objeto de estudio profundo, para que nos pusiéramos, minuciosamente, a ver la cantidad de líneas y alternativas que ofrece en un proceso de revolución comunicacional, que nos es fácil ver en otros países.

¿El formato del programa “Aló, Presidente” podría repetirse en algún otro país?


Si hay una situación revolucionaria, sí. Lo vemos en el mismo continente en Ecuador, con el presidente Rafael Correa1. Allí, hay una experiencia muy similar; lo vemos en Bolivia, donde también hay una situación parecida, donde es posible que uno vea una experiencia como ésta.

Yo creo que la determinante mayor es que haya una situación revolucionaria que cambia todos los alfabetos comunicacionales, realmente.

¿Qué opina usted de que un mandatario haga uso de las herramientas comunicacionales modernas?

Está claro que, si entendemos que el presidente Chávez es un revolucionario, comprendemos la tesis del Presidente que camina hacia el Socialismo con una cantidad de estrategias centrales. Chávez es uno de los políticos a nivel planetario que ha entendido mejor la guerra mediática, que se vive y que, incluso, la ha denunciado como guerra de cuarta generación o como terrorismo mediático. Si percibimos eso, divisamos que es un hombre que concibe la necesidad de usar cuanta herramienta se le ponga a la mano —así sea una herramienta que pueda usar durante un cierto período y para ciertos fines—, pues las usa, ¡cuál es el problema! Y en eso se ha incorporado a las llamadas redes sociales y el Twitter; porque, es un interventor, realmente, en la vida política con un músculo comunicacional enorme.

Estoy convencido de que un Presidente que tiene la capacidad de usar el Twitter como lo usa él, en particular (hay que ver el recorte y el tiempo de mensajes que manda, hay una semántica muy específica y hay una lógica muy concreta, que se ve clarísimo cómo la va desplegando a través de esos mensajes); también es un Presidente capaz de cantar una canción en un momento como en la Asamblea General de las Naciones Unidas; capaz de decir un chiste, de sonreír, de dar un abrazo, de tender la mano, como otras formas de comunicación absolutamente centrales y de importancia suprema.

Hay que ver que todas estas actitudes, tienen que ver con una personalidad que no le tiene miedo a esas cosas, que es todo lo contrario, entiende que, cuanto más rompamos los bloqueos mediáticos, cuanto más rompamos toda forma de incomunicación —que, por supuesto, reina con toda impudicia y con toda impunidad en el mundo—, cuanto mejor vamos a poder ver que estamos en la misma pelea.

Entre sus escritos, usted plantea que el programa “Aló, Presidente” se encuentra en transición, ¡amplíenos esta percepción del programa dominical!

Porque es la propia definición del presidente Chávez: él ha sido muy claro cuando explica el estado, del Gobierno venezolano. Éste todavía es un Gobierno burgués —que ha sido una vocación hacia el Socialismo; pero estamos en una situación transicional. Esto todavía no es el Socialismo, nos equivocaríamos, terriblemente, si pensásemos que lo que hay es la conquista del Socialismo y ya llegamos a la meta. En eso, el presidente Chávez ha sido, una y otra vez, insistente. No es ilógico que, también, el propio programa “Aló, Presidente” sea un programa transicional, en la medida en que lleguen a una serie de principios que están movilizándose y cambiando.

El propio programa no puede quedarse con esa estructura eternamente: necesita adaptarse, necesita moverse de territorio, como lo ha explicado el propio presidente Chávez. No es que yo invente. Él ha dicho —como estratega que es—, que uno va avanzando sobre un territorio y va viendo cómo las condiciones van cambiando, y que hay que comprender las acciones que deben darse en ese territorio cambiante.

El programa “Aló, Presidente” es eso, también: es un organismo vivo pues, que va ganando en experiencia, que va adquiriendo conocimiento, va ganando en herramientas tecnológicas, e incluso en experiencia, es un potencial comunicador que va transformándose.

Yo estoy convencido de que eso es parte del proceso transicional de toda una estrategia transicional de Venezuela, que está en ese punto donde lo viejo no termina de morirse y lo nuevo no termina de nacer.

¿Qué nos quiere decir cuando nos dice: “Donde lo viejo no termina de morirse y lo nuevo no termina de nacer”?

Esto quiere decir que no hemos visto ni el 10% de lo que va a ser ese programa, cuando pueda desarrollar mejor sus capacidades. Hasta ahora, apenas, hemos visto el 10% de incluso, de ese líder que es Chávez, no hemos visto todo su potencial. Entre otras cosas, porque no lo dejan, ni le han dado chance, porque lo tienen acogotado con 20 mil problemas, entre las presiones internacionales y el burocratismo —que es terrible—, incluso las tormentas que han caído; hay muchas cosas que lo han distraído.

Yo quiero ver qué es lo que va a pasar, cuando ese líder termine de dar ese salto de madurez que necesita, y deje que se concentre, lo que debe concentrarse. Igual lo pienso para el programa “Aló, Presidente”, no hemos visto todavía la mejor expresión de ese programa, que está por venir todo lo mejor, porque veo que están abonadas las tierras, que viene el tiempo de la cosecha y, ahora, el chiste es que le saquemos el mejor provecho a eso.

¿Debe cambiar o evolucionar el formato del programa “Aló, Presidente”?

Pues, no tengo la menor duda. Tiene una larga vida, tiene un futuro muy amplio —y que es lo mejor— debería multiplicarse por todos lados. A mí me encantaría que hubiese réplicas de “Aló, Presidente”, en todas las Embajadas, de todos los países, de todo el planeta. A mí me gustaría que hubiese ya, “Aló, Presidente” en boca de los embajadores, en boca de los ministros, de los gobernadores, de todo el mundo. Aunque sé que ya se hacen, en algunas gobernaciones, es indispensable que esa estrategia se multiplique. Si acaso, no como la única, pero como una que es, una de las estrategias, de mayor influencia como paradigma comunicacional, importante de Venezuela.

A la larga, incluso la agenda temática del propio programa “Aló, Presidente”, debería ser una gran fábrica de contenidos, que alimentara a muchas otras estrategias similares. Pero repito, estamos apenas en los primeros importantes pasos. Yo estoy seguro de que hay “Aló, Presidente” para largo rato.

A partir de esa experiencia, podemos alcanzar la idea de la soberanía de los contenidos, tan anhelada soberanía de los contenidos: que, ¡por fin!, nuestra agenda sea la agenda que nos permita crecer, en el salto de conciencia, en la batalla de las ideas; de modo que, si el programa recupera esa ruta, estoy seguro de que, de la manos debemos ir todos, con esa agenda.

Coyunturas políticas, sociales, entre otras, han generado que el programa sea suspendido por largos períodos de tiempo. ¿Cómo cree usted que debe ser el regreso del programa?


Desde que empecé a mirar el caso del programa “Aló, Presidente”, he querido y he tratado de seguirlo desde lo más cerca posible. Soy un estudioso del programa y he tenido la oportunidad de estar en dos de ellos; y aunque no he podido ir a todas sus emisiones, lo sigo como televidente y como usuario.

Y sé que ha habido distintos episodios. Alguna vez cuando no se transmitió el programa, las personas se acercaron al Palacio de Miraflores para preguntar ¿qué era lo que estaba pasando? La gente estaba urgida de que el programa “Aló, Presidente” se transmitiera, y eso me pareció a mí como un acto de poesía revolucionaria: es la demanda porque se cumpla con una tarea comunicacional.

Recuerdo bien, que el Presidente informaba a través de la televisión su agenda de compromisos de la semana, explicaba cada llamada que iba hacer, el porqué de sus decisiones y de sus proyectos de inversión. El programa se convirtió en una escuela de formación política; que está acompañada de una riqueza didáctica muy grande.

Sé que ha habido otros acontecimientos —incluso, fenómenos meteorológicos que han sido inclementes—, por los que ha tenido que suspenderse el programa; y esas razones hacen que la gente comprenda. Pero eso no quiere decir que, la gente no lo extrañe; y bueno, también, entiendo que ahora debe haber una sed enorme en el pueblo venezolano porque se vuelva a transmitir el programa, debido a este paréntesis que se abrió mientras el Presidente ha estado atendiéndose de los problemas de salud que lo han aquejado.

Soy uno de ésos, a quienes les urge que vuelva el programa, para seguir la agenda temática que hay pendiente, especialmente, ahora, momento cuando la geopolítica y las condiciones de la agenda electoral de Venezuela y las condiciones de la agenda electoral de América Latina, y las condiciones de las presiones económicas en el planeta, pues hacen como mucho más clara la urgencia de que el “Aló, Presidente” vuelva a ser el orientador político que ha sido.
Lunes 23, Enero 2017
7:44 pm

En la sección Biblioteca Virtual ubicada en la parte superior de la página (pestaña material Aló), podrá encontar publicaciones: libros, folletos y demás material de interés                          
Aló Presidente 378
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Reproduciendo Aló Presidente 377

Aló Presidente 378

El presidente Hugo Chávez, realizó su programa \"Aló, Presidente\" Nº 378, desde la Unidad de Propiedad Social “general Ezequiel Zamora”, sector Sabana del Socorro, parroquia Santa Bárbara, municipio Ezequiel Zamora, estado Barinas.

Esta UPS funciona como una finca de desarrollo de ganado F1 y un Centro de Inseminación Artificial, donde se producen pajuelas de toros élite para incrementar los niveles de producción de leche y carne. De acuerdo con lo explicado por los técnicos que acompañaron al Presidente en su recorrido, estas son las técnicas de inseminación y fertilización in vitro para incrementar y optimizar la calidad del rebaño nacional.

Durante el programa, fue creado el Órgano Superior de Agricultura (OSA), presidido por el Comandante Hugo Chávez, y la vicepresidencia estará a cargo de Elías Jaua, ministro de Agricultura y Tierra y Vicepresidente Ejecutivo de la República. El órgano tiene como objetivo específico potenciar la soberanía alimentaria en el país, en cada área de su competencia, tendrán participación los ministros Ricardo Menéndez, Jorge Giordani y Henry Rangel Silva.

También, el presidente anunció la creación, vía Ley Habilitante, del Fondo “Ezequiel Zamora” para que la banca privada financie el área agrícola. El Estado también hará sus aportes a través del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), de Miranda y Bicentenario. Destacó que será el Órgano Superior de Agricultura (OSA), el que se encargue de direccionar los créditos.

En el programa “Aló, Presidente”, se realizaron 2 pases vía satélite. Éstos fueron: La Placera, Maracay, municipio Girardot, estado Aragua. Se hizo una exposición de 55 maquinarias línea amarilla y de perforación de pozos profundos, que serán destinados a la rehabilitación de vialidad agrícola y a la perforación de pozos.

El segundo pase, fue a la Unidad de Propiedad Social “Banco de Pavones”, en Calabozo, municipio Sebastián Francisco de Miranda, estado Guárico. Se mostró la cosecha de mil hectáreas de arroz semilla, variedad sd 20a, en el marco del Proyecto de Desarrollo Agrario Socialista “Píritu-Becerra”
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-Hugo Chávez Frías
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