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Vía crucis de Freddy Parra, uno de los afectados por la estafa inmobiliaria
"Si no estuviera el Gobierno Bolivariano, yo estaría hoy: sin casa, sin dinero, sin camioneta, y preso"
Se trata de un comerciante que compró una casa en el Conjunto Residencial "San Antonio", ubicado en San Felipe, estado Yaracuy. La empresa, prometió entregarle su vivienda en mayo del año 2008; pero, no fue así. Después de unos meses, la empresa salió con que los compradores debían pagar, a causa de la inflación, el doble del precio inicial. Freddy había firmado el contrato de compra-venta de la vivienda por 190 mil bolívares y, un año más tarde, la empresa se la quería cobrar a 380 mil bolívares; a pesar de que, era la propia constructora la que había incumplido con la fecha pactada para la culminación y la entrega del inmueble
Nerliny Carucí *
16 de noviembre de 2010
Para el yaracuyano Freddy Parra, otro Gobierno hubiera defendido a la constructora estafadora y hubiera arremetido contra los propietarios de las viviendas
Foto: Waldo Medina

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— ¡¡Para junio, vamos a estrenar nuestra propia casa!! —reveló, eufórico, Freddy a su familia—. ¡¿Qué tal?!

Freddy Parra acababa de firmar el contrato de compra-venta para adquirir un town house (una casa de tres niveles), de 92 metros cuadrados; el cual tendría, en el primer piso: la sala, el comedor y la cocina; en el segundo piso: dos cuartos y dos baños; y en el tercer piso: el cuarto principal, un baño y un balcón.

El 7 de enero del año 2008, su hermano Roberto le había contado que, en la vía, en una valla, estaba un aviso de venta de unas casas muy bonitas. El anuncio correspondía a las viviendas del Conjunto Residencial “San Antonio”, localizado en la avenida Intercomunal, con avenida La Patria; específicamente, en el sector San Antonio, de San Felipe, estado Yaracuy.

Emocionado, Freddy comenzó a hacer las diligencias para comprar una de las casas a la constructora Inversiones Siete 13 C.A. La vivienda se la vendieron por un precio de 190 mil bolívares y le dieron oportunidad de pagar la cuota inicial de manera fraccionada.

La Inversora Siete 13 había comenzado la construcción del Conjunto Residencial “San Antonio” en enero del año 2007. Cuando Freddy hizo el negocio, la casa (que sería suya) ya estaba adelantada en un 40% y, según el contrato, la vivienda estaría habitable para finales de mayo del año 2008.

Era la primera vez que Freddy veía materializar su sueño de tener una casa propia, para él y su familia: su esposa y sus 2 hijos. En ningún momento, dudó de la palabra de la empresa. Estaba dispuesto a cumplir todos los compromisos que había adquirido con la empresa, y esperaba reciprocidad. Pero, cuál sería su sorpresa, cuando llegó mayo; pasó junio, julio… llegó navidad de 2008, y nada. La casa todavía no estaba terminada.

En enero, doce meses después de haber firmado el contrato, en la empresa le dijeron: “La casa ahora cuesta 380 mil bolívares”; es decir, el doble del precio acordado. Aparte, la empresa, también, le estaba recargando el costo del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

Ellos le dijeron que debía pagar; porque, si no, le venderían la casa a otra persona. Para colmo de males, si eso pasaba, iba a perder el 70% de la inicial que ya había cancelado. Freddy había pagado, como inicial, 40 por ciento del costo total del inmueble: 62 mil bolívares; más la mitad del precio de un terreno que ellos le vendieron para el tendedero. Por cierto, ése era un espacio que le correspondía a la vivienda, así como el espacio del frente de la casa y el estacionamiento; y la empresa no podía cobrarlo extra. Pero, Freddy sin saber, pecó por ignorancia y abonó 3 mil 800 bolívares adicionales.

Después de aquella noticia, Freddy tuvo una breve angustia. Durante un tiempo, pensó que iba a perder su vivienda. Sin embargo, una mañana, se levantó y, con su peculiar energía, se dijo: “Yo le demostraré a esa gente que ellos no pueden actuar como si no existieran las leyes”.

Se reunió con otros afectados y, juntos, se dirigieron a las oficinas del Indepabis (Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios) para poner una denuncia contra Carlos Blunk, el representante legal de la empresa, por cobro ilegal del INPC y demora en la entrega de las viviendas.

Blunk fue citado a este organismo. Pero, no sirvió de nada. Él continuó insistiendo en la validez del cobro del INPC. Para Blunk, el nuevo precio asignado a las casas era legal; pues, el documento de compra-venta establecía que, los promisarios estaban “conscientes” del proceso inflacionario existente en el país; por lo cual, la constructora podía proceder al aumento del inmueble, si así lo consideraban necesario.

Alegaba que la cabilla no se conseguía; la arena tampoco; que el cemento estaba muy caro; que aquí en Venezuela no hay nada; que el Gobierno estaba ahorcando a los constructores…

Luego de la reunión, Blunk comenzó a intimidar a los denunciantes, por haber acusado a la empresa. La amenaza se basaba en nunca dejarlos entrar a las casas del Conjunto Residencial “San Antonio”.

A todas éstas, el Indepabis del estado Yaracuy guardó silencio.

Es todo tan inútil —pensó Freddy desanimado—. Mas, no pasó mucho tiempo. A la semana, salió, de nuevo, a buscar justicia. Se puso de acuerdo con otros 8 afectados, y decidió viajar a Caracas y presentar la denuncia ante la oficina central Indepabis.

En el primer acto conciliatorio, el Indepabis central dictó una medida de prohibición de enajenar y gravar, a favor de los demandantes —una medida para proteger los inmuebles de los compradores: no podían ser vendidos a un tercero, ni hipotecados—. Sólo tenían derecho a las viviendas del Conjunto Residencial “San Antonio” sus primeros propietarios.

Meses más tarde, los denunciantes se enterarían de lo peor. El mismo grupo de afectados interpuso otra denuncia ante la Fiscalía 5ta. del estado Yaracuy. Al empezar las averiguaciones, se descubrieron otras irregularidades (distintas a las del INPC y la demora en la entrega) como: terrenos vendidos dos veces o una sola casa vendida a tres personas distintas.

Descubrir aquella podredumbre hizo que más familias se unieran a la causa. Conformaron un grupo de 25 familias y se turnaban para viajar a Caracas, para seguir con los trámites administrativos. El diputado de la Asamblea Nacional por el estado Yaracuy, Ricardo Capella, se convirtió en un aliado de esta lucha, y el caso llegó a manos del vicepresidente de la República, Elías Jaua.

A veces, en una semana, Freddy viajaba hasta dos veces a Caracas. Freddy gastó más de 6 mil 500 bolívares, en estos viajes. Pero, lo que a Freddy le agobiaba, sobre todo, eran los padecimientos de los trámites burocráticos, el tiempo gastado —tiempo que podía estar invirtiendo en su trabajo—. Sin embargo, en lugar de perder fuerza, cada día, aumentaba su confianza en que el Gobierno Bolivariano, tarde o temprano, iba a actuar contra la constructora que lo estaba estafando.

Ocurrió justo unos meses más tarde. Ya nada podía contener la promesa. El domingo 31 de octubre, casi terminando el Aló, Presidente 366, Freddy escuchó al presidente Chávez decir: «Conjunto Residencial “San Antonio”, en Yaracuy, ¡EXPRÓPIESE!». Ese día Freddy vio resplandecer su sueño. Era una expropiación contra la inmobiliaria. Al fin, recibiría su casa. ¡Cuánto mayor sentido adquiere la vida, cuando vemos recompensada la constancia!

Freddy, luego, oiría a algunos personajes mintiendo, a través de los medios de comunicación: “Chávez había dejado sin hogar a miles de familias”, “el Gobierno Bolivariano atentaba contra la propiedad familiar”. Freddy no comprendía por qué había medios capaces de usar cualquier estrategia política reaccionaria para crear animadversión contra una medida de justicia social.

Y es que, en el país, hay hechos insólitos, sin justificación posible: actitudes y acciones que atentan contra los principios humanos y que (usando palabras del escritor de las Memorias de Armandito[1]) son fruto del contubernio inmoral y cobarde del poder mediático y la burguesía. Algunos “periodistas” y políticos prefieren hacer apología a los delitos cometidos por unos mafiosos que estafan la buena fe y el bolsillo de miles venezolanos; antes que: defender a los agraviados y denunciar las prácticas usureras y especulativas.

La Inversora Siete 13 tenía proyectadas 212 casas. Dos años y medio después de la fecha pactada para la entrega de las viviendas, únicamente hay levantadas 90 casas en ese urbanismo. De éstas, sólo 40 están culminadas (con sus servicios). Las otras 50 están en la fase de ingeniería de detalle (les faltan las puertas, las ventanas… los servicios).

Cuando Freddy firmó su contrato en enero del año 2008, él vivía alquilado en un apartamento, con su esposa y sus dos hijos, pagando 2 mil bolívares mensuales. No obstante, como ya se sabe, pasó el tiempo y llegó octubre de 2010 y Freddy todavía seguía viviendo alquilado; pero, en vez de 2 mil, pagaba 2 mil 500 bolívares.

Entre los gastos de su hijo —que ya estudia quinto grado— y de su hija —que estudia en la universidad—, al matrimonio Parra-Marín le costaba un mundo pagar el alquiler. Le dolía mucho la mora en la entrega de la vivienda; porque, todo ese dinero que estaban pagando en alquiler, les servía para seguir pagando las cuotas del costo de la vivienda que habían comprado.

Nunca se negaron a pagar, siempre estuvieron al día. Pagaron su inicial, pagaron hasta un terreno adicional que no debieron cancelar. A veces se atrasaban con el alquiler; dejaban de salir, de sacar a los niños; con tal de pagar los giros de la inicial. Incluso, Freddy vendió una camioneta que tenía para completar esa primera entrega.

Se comportó como un buen promisario; pero, no pudo aceptar ni la burla ni el robo descarado de la empresa. Freddy tuvo la certeza, el domingo 31 de octubre de 2010, luego del decreto del Presidente, de que si hubiera sido otro Gobierno, con otro proyecto de país, él estaría sin casa, sin dinero y sin la camioneta, y hasta preso; porque hubiera tratado de tomar su vivienda por la fuerza, producto de la impotencia de haber pagado por un inmueble para que, después, viniera alguien y le dijera: “No puede tomar posesión de ese bien”.

Otro Gobierno hubiera arremetido contra Freddy y, como hacen algunos medios de comunicación, hubieran defendido a la constructora estafadora.

Por fortuna, Freddy ya se mudó, con su familia, para su casa. De hecho, el pasado domingo 14 de noviembre, durante el Aló, Presidente 367, Freddy le solicitó al mandatario nacional créditos para acondicionar el interior de las viviendas adquiridas. El Presidente aceptó y decidió crear un Fondo para darles financiamiento retornable a estas personas afectadas por la estafa inmobiliaria.

Freddy está comprometido a pagar el resto del precio inicial de la vivienda. Bajo ningún concepto Freddy va a pagar los gastos generados por el impacto económico derivado del retraso en la culminación y entrega de la obra, por parte de la empresa constructora.

Espera que, así como el contrato inicial establecía que, si el comprador se atrasaba con las cuotas, se le devolvería el monto cancelado, y se le descontaría una cantidad por daños y perjuicios a la empresa; ahora, la Inversora Siete 13 indemnice a los afectados por los daños ocasionados. ¡Quizás, nunca ocurra, pero sería lo justo!

Ésas fueron las siete últimas palabras que pronunció el yaracuyano Freddy Parra al equipo de Aló, Presidente, este domingo 14 de noviembre de 2010. Para él, ésta será una experiencia inolvidable; para nosotros, una historia que, aunque parece increíble, es la pesadilla repulsiva que padecen miles de venezolanos y venezolanas cuando deciden comprar una vivienda, en un mundo condenado por la lógica del capital. ¡Gracias a Dios, el pueblo ya despertó!

* ncaruci@minci.gob.ve

[1] Oscar Yanes.
Martes 21, Noviembre 2017
7:00 am

En la sección Biblioteca Virtual ubicada en la parte superior de la página (pestaña material Aló), podrá encontar publicaciones: libros, folletos y demás material de interés                          
Aló Presidente 378
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Reproduciendo Aló Presidente 377

Aló Presidente 378

El presidente Hugo Chávez, realizó su programa \"Aló, Presidente\" Nº 378, desde la Unidad de Propiedad Social “general Ezequiel Zamora”, sector Sabana del Socorro, parroquia Santa Bárbara, municipio Ezequiel Zamora, estado Barinas.

Esta UPS funciona como una finca de desarrollo de ganado F1 y un Centro de Inseminación Artificial, donde se producen pajuelas de toros élite para incrementar los niveles de producción de leche y carne. De acuerdo con lo explicado por los técnicos que acompañaron al Presidente en su recorrido, estas son las técnicas de inseminación y fertilización in vitro para incrementar y optimizar la calidad del rebaño nacional.

Durante el programa, fue creado el Órgano Superior de Agricultura (OSA), presidido por el Comandante Hugo Chávez, y la vicepresidencia estará a cargo de Elías Jaua, ministro de Agricultura y Tierra y Vicepresidente Ejecutivo de la República. El órgano tiene como objetivo específico potenciar la soberanía alimentaria en el país, en cada área de su competencia, tendrán participación los ministros Ricardo Menéndez, Jorge Giordani y Henry Rangel Silva.

También, el presidente anunció la creación, vía Ley Habilitante, del Fondo “Ezequiel Zamora” para que la banca privada financie el área agrícola. El Estado también hará sus aportes a través del Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden), de Miranda y Bicentenario. Destacó que será el Órgano Superior de Agricultura (OSA), el que se encargue de direccionar los créditos.

En el programa “Aló, Presidente”, se realizaron 2 pases vía satélite. Éstos fueron: La Placera, Maracay, municipio Girardot, estado Aragua. Se hizo una exposición de 55 maquinarias línea amarilla y de perforación de pozos profundos, que serán destinados a la rehabilitación de vialidad agrícola y a la perforación de pozos.

El segundo pase, fue a la Unidad de Propiedad Social “Banco de Pavones”, en Calabozo, municipio Sebastián Francisco de Miranda, estado Guárico. Se mostró la cosecha de mil hectáreas de arroz semilla, variedad sd 20a, en el marco del Proyecto de Desarrollo Agrario Socialista “Píritu-Becerra”
Sugirió ampliar el radio de acción del programa
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Esperan pronto regreso del espacio dominical a la pantalla chica venezolana
Hombres y mujeres, desde distintas partes del país, manifestaron su apoyo al primer mandatario para que continúe gobernando de la mano con la gente
“El socialismo que estamos construyendo debe fundamentarse en la cultura, en los valores, en lo social y por lo social. Debemos colocar en primer lugar a los seres humanos”.

-Hugo Chávez Frías
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